En
Lisboa, por primera vez en la historia del torneo de clubes que sí
congrega la expectación de la Ciudad del Deporte y de todo el mundo, dos
elencos de una misma
ciudad bregaron en la finalísima de una Champions dirimida de manera
tan dramática como novelesca. Consagrando un duelo imborrable el
Atlético y el Real, un cabezazo de Diego Godín adelantó a los
colchoneros a los 34 de la parte inaugural, empatándolo en
Zona Merengue, también con un frentazo, Sergio Ramos a los… ¡47 de la segunda mitad!
Tras el pasmoso mazazo recibido por el conjunto del Cholo Simeone, el
gran choque decayó durante el segundo tiempo adicional, especialmente,
producto de los tantos de Gareth Bale y de Marcelo, señalados a los cinco y trece minutos. Y, fundamentalmente, con el penal de
Cristiano Ronaldo marcado en el último segundo, el cual desató la fiesta de la Casa Blanca, engrosando asimismo el palmarés de ésta: la
décima Orejona cobró el Real en Lisboa, donde Zinedine Zidane
(campeón como jugador, ayudante técnico y entrenador con el ex cuadro de
Iván Zamorano) fundió en un abrazo a Carlo Ancelotti, estratego del
monarca. Luchando en los noventa y aplastando
en los treinta suplementarios, el club más condecorado del Viejo Mundo
extendió su leyenda, abierta en 1956 por Alfredo Di Stéfano, Ferenc
Puskas, Paco Gento, Raymond Kopa, Rogelio Domínguez y orquesta,
ganadores de las cinco ediciones iniciales de esta cita.